¿Puede ser el plástico una mejor alternativa que el embalaje de cartón? Nuestra percepción de la sostenibilidad de un producto a menudo está condicionada por ideas preconcebidas y opiniones.
Sin embargo, la sostenibilidad es algo mucho más amplio que la imagen que percibimos de un artículo determinado, pues engloba el largo proceso que va desde el diseño, la selección de materias primas y su transformación, hasta el final de la vida útil del producto y su tratamiento como residuo.

Si hablamos de embalajes, para determinar su grado de sostenibilidad habrá que tener en cuenta, entre otros aspectos: los materiales necesarios para su fabricación, su origen, el consumo de energía que implica su manipulación, que sean los más indicados para el uso que se le dará al envase, y la capacidad para reintegrarlos en la cadena productiva.

Embalajes de plástico o de cartón

Actualmente, en el mercado cada vez existen más opciones de plástico reciclable, lo cual representa algo complejo y más costoso; sin embargo, el plástico se adapta con mayor facilidad a elementos que requieren mayor resistencia, como por ejemplo elementos del sector alimentario o industrial.

Otro punto a destacar entre esta comparación, es que el plástico cuenta con mejor capacidad de transporte, ya que resulta más fácil mover envases de plástico que de cartón. En el mercado actual podemos encontrar envases de plástico de diferentes formas que encajan mejor con el producto, lo cual facilita el transporte.

Y por último, con respecto al impacto medioambiental, se cree que el embalaje de cartón es más sostenible y respetuoso con el medioambiente, pero ¿es siempre así?.

¿EL EMBALAJE DE CARTÓN ES LA OPCIÓN MÁS SOSTENIBLE?

En una estrategia de economía circular no basta con elegir una materia prima considerada más sostenible.

Todos los integrantes de la cadena de suministro deben estar implicados, de manera que no será muy sostenible utilizar un material a priori respetuoso con el medioambiente si su manipulación requiere un exceso de consumo de energía o si no existen métodos eficientes para su recuperación al final de su vida útil.

Las desventajas del cartón respecto al EPS y al EPP

Si nos referimos a las materias primas, plásticos como el poliestireno expandido (EPS) y el polipropileno expandido (EPP) están compuestos en un 98% por aire. Es decir, sólo un 2% proviene de fuentes fósiles, y se trata de materiales 100% reciclables.

El cartón corrugado, por su parte, precisa un 78% más de materias primas para su producción y un mayor consumo de madera, lignito, tintas, adhesivos, hidróxido de aluminio y almidón. El gasto de materias primas y energía necesario para fabricar un kilo de cartón corrugado es el mismo que se invierte en la producción de cuatro kilos de EPS.

Las desventajas del embalaje de cartón en el sector alimentario

Aplicado a la industria alimentaria, el cartón no puede competir con el plástico en la conservación de productos frescos, como frutas y hortalizas, pescado, o carne, ni en la protección mediante envases termoconformados de alimentos preparados.

El EPS es el mejor material para conservar y transportar pescado, frutas y hortalizas. Por sus propiedades de aislamiento térmico, su resistencia a los impactos y a la humedad, y por su ligereza.

Las cajas de EPS para productos de la huerta mejoran en un 51% a las de cartón en la protección contra los golpes, pesan un 70% menos, y proporcionan un 14% de mejora en estabilidad térmica, de manera que alargan la vida útil de los alimentos.

En cuanto a la conservación y transporte de pescado, las cajas de EPS son insustituibles. La Unión Europea, cuyo objetivo de racionalización del consumo de plásticos plantea la eliminación de los de un solo uso, reconoce la inexistencia en la actualidad de alternativas más sostenibles al EPS.