En todo el periodo de vacunación contra el Covid-19, la logística necesaria para el transporte y conservación de vacunas se ha convertido en uno de los temas más trascendentes en todo el mundo.
Las condiciones extremas de frío que requieren algunas de las vacunas que deben poner freno a la pandemia, suponen un rompecabezas que las empresas farmacéuticas y los gobiernos tratan de resolver de la manera más sencilla posible.
Lo que es indudable es que un elemento imprescindible en la operación son los envases isotérmicos.
La vacuna de Pfizer y BioNTech, ha de conservarse a una temperatura máxima de -70ºC. Teniendo en cuenta que se están distribuyendo cientos de millones de dosis, para su transporte, son necesarios una cantidad enorme de contenedores que garanticen el aislamiento térmico y, por tanto, minimicen el riesgo de rotura de la cadena del frío, sobre todo, en los puntos de intercambio dentro de la cadena de suministro.
Esa es la función de los envases isotérmicos, cuya utilización en la industria farmacéutica permite, entre otras aplicaciones, aislar las vacunas de la temperatura exterior y asegurar su conservación en las condiciones adecuadas para que cumplan con su objetivo con total garantía.
Envases isotérmicos de EPS
Los envases isotérmicos son contenedores que protegen la mercancía de la temperatura exterior.
Proporcionan aislamiento térmico gracias a las propiedades de los materiales con los que están fabricados y, por tanto, son un elemento imprescindible para el mantenimiento de la cadena del frío.
En la industria alimentaria y farmacéutica, cumplen un papel muy valioso en el transporte y conservación de productos que requieren una temperatura estable.
En el caso de las vacunas, normalmente deben mantenerse a temperaturas de entre 2 y 8ºC, pero algunas de las que se utilizarán para controlar la pandemia del coronavirus necesitan temperaturas mucho más bajas. Es el caso de las ya mencionadas Pfizer y BioNTech, o la de Moderna, que se debe mantener por debajo de los -20ºC.
Los envases isotérmicos sirven para asegurar la cadena del frío en el transporte de mercancías a temperatura controlada. Por eso, deben estar fabricados con materiales que proporcionen aislamiento térmico, resistentes a la humedad e inertes; es decir, que no reaccionen al contacto con otros materiales.
Por supuesto, como van a entrar en contacto con mercancías tan sensibles como los alimentos y productos farmacéuticos, deben ser absolutamente higiénicos. De hecho, han de cumplir normativas muy exigentes que garantizan la salud de las personas.
Cuando se trata de transportar productos tan sensibles como las vacunas, y, además, en el caso de las que se utilizarán para vencer al Covid-19, que requieren temperaturas de conservación tan extremas, los envases isotérmicos deben estar preparados para soportar sistemas de conservación adicionales.
Es el caso del hielo seco (CO2 en estado sólido), que, a -80ºC, garantiza que las vacunas llegarán a los centros sanitarios listas para ser suministradas.
¿Cuál es el material que reúne todas las características requeridas par dar respuesta a un reto tan importante?
El Poliestireno Expandido (EPS).
- Algunas de las propiedades que hacen del EPS un material indicado para transportar mercancías son:
- Ligereza. Está compuesto en un 98% por aire, cosa que facilita su manipulación y, por tanto, es una gran ventaja en el transporte.
- Amortiguación. Pese a su poco peso, es un excelente protector contra los golpes y movimientos que se producen durante el tránsito por la cadena de suministro.
- Resistencia mecánica. Además de absorber los impactos, el EPS es muy resistente, de manera que no se deforma ni se rompe con facilidad.
- Es inerte. No traslada ninguna sustancia al elemento con el que esté en contacto.
- Es higiénico. Impide el crecimiento de microorganismos, así que no se pudre, no se descompone, y mantiene sus características inalterables.
- Sostenibilidad. Un aspecto a tener siempre en cuenta es el impacto medioambiental, y el EPS es un monomaterial 100% reciclable, para cuya fabricación se requiere muy poca materia prima (solo un 2% de su composición es sólida).
EPS para mantener la temperatura ambiente
Una de las características más valoradas del EPS en sus aplicaciones para la conservación de productos a temperatura controlada es la capacidad de mantener la temperatura del ambiente interior durante el tiempo necesario para su distribución, sin necesidad de elementos adicionales.
El poliestireno expandido es un fantástico aislante térmico. Conserva tanto el frío como el calor, por eso es tan valioso en el transporte alimentario y farmacéutico.
EPS para el transporte de productos farmacéuticos
Los envases isotérmicos son imprescindibles para la conservación y transporte de productos farmacéuticos. Los medicamentos y vacunas se deben proteger de las oscilaciones térmicas, y ello es posible gracias a contenedores de EPS.
Existen una gama isoterma de envases especialmente indicada para el transporte de CO2 sólido, conocido como hielo seco, que es precisamente el elemento necesario para mantener las vacunas contra la Covid-19 a la temperatura indicada.
Proporcionan un aislamiento térmico excelente gracias a las propiedades del EPS y a una configuración que utiliza los espesores adecuados a la función que deben cumplir. Ello hace posible que el aumento de la temperatura interior sea muy lento: pasa de los -80ºC a –20ºC en 110 horas.
Son envases muy ligeros, resistentes, y que cumplen con todas las certificaciones necesarias para poder interactuar con productos farmacéuticos.
Sostenibilidad en el sector farmacéutico con EPS
El EPS contribuye a la sostenibilidad en el sector farmacéutico, porque su producción tiene una baja huella de carbono, además es 100% reciclable.